¿Será que a Dios le importa que yo sea pobre o tenga dinero?

Publicado el 16 diciembre 2013 en Articulos
  

55412Lucas Leys.- Sí, le importa… pero no necesariamente en el sentido en que se cree habitualmente. Seguramente quienes me han preguntado esto lo hicieron porque creían que es una «desventaja» ser pobre, ¡pero Dios no lo ve necesariamente así! Dios sabe que el tener mucho dinero puede ser un obstáculo para la fe.

El Señor sabe que e dinero puede distraerte de  las cosas verdaderamente  importantes (de entre  las cuales,  la primera es Dios). Es por esto que Jesús dijo a sus discípulos: «Vendan lo que tienen, y denle ese dinero a los pobres (…) y guarden en el cielo lo más valioso de su vida. Allí, los ladrones no podrán robar, ni la polilla podrá destruir. Recuerden que siempre pondrán toda su atención en donde estén sus riquezas.» (Lucas 12.33-34, TLA).

Jesús sabía que la abundancia de cosas materiales puede distraernos de lo espiritual. Y por eso también nos advirtió: «De hecho, le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.» (Mateo 19.24).

Observa que no dijo que fuera imposible, sino sólo difícil. Una de las interpretaciones de este pasaje indica que las ciudades antiguas eran amuralladas y  las puertas se cerraban cuando bajaba el sol, pero había siempre alguna puerta pequeña que se abría en caso de que alguien llegara en medio de la noche.

A estas puertas pequeñas se les llamaba «ojo de aguja», y a los camellos, que son bastante grandes, bueno… les costaba pasar. Tenían que agacharse para poder entrar, y probablemente lo que Jesús quiso decir es que los ricos deben agachar la cabeza, deben hacerse humildes, para entrar en el reino de Dios. Sea como fuere, la idea es que las riquezas dan a las personas una sensación de poder y de autosuficiencia que dificulta la espiritualidad.

Por otra parte, si  tu pregunta se  refiere a cómo podrás servirle,  ¡te aseguro que Dios puede usarte  independientemente de  la cantidad de dinero que  tengas! Si no me crees, mira el ejemplo de  la Madre Teresa de Calcuta. Su  influencia y su ejemplo de servicio son  reconocidos mundialmente.

Sin embargo, se dice que cuando ella llegó a la India, los oficiales de migraciones le preguntaron por el propósito de su viaje, y ella dijo: «Vengo a ayudar a  India». Luego  le preguntaron cuánto dinero  traía. Entonces ella miró dentro de su bolso y respondió: «Tengo  tres monedas y tengo a Jesús, ¡puedo hacer cualquier cosa!».

Además,  si  te  fijas, la Biblia está  llena de ejemplos de cómo Dios puede usar  lo poco que  tengas si  lo pones en sus manos:  el pequeño David  con  una  piedrita,  que  con  la  ayuda  de Dios  logró  vencer  a  un  gigante,  el  niño  con  unos  pocos  panes  y  peces,  que  fueron multiplicados por Jesús para alimentar a miles, y muchos otros. Y a lo largo de la historia hay cientos y cientos de ejemplos de personas que lo único que tenían para poner al servicio de Dios eran sus propias vidas … ¡y ni te imaginas todo lo que Dios puede hacer con esto!

Pero  entonces,  ¿qué  pasa  si  resulta  que  eres  rico?  ¿Cómo  encaja  contigo  todo  lo  que  acabo  de  escribir  si  perteneces  a una  familia adinerada?  ¡Bueno, por supuesto que esto es algo bueno  también! Si el Señor  te puso en esa situación, seguro que será para bendecirte y usarte.

Pero presta atención, porque tienes varias responsabilidades. Primero, reconocer que todo lo que tienes viene de Dios, y agradecerle a Él. Segundo, estarte atento para que jamás esas riquezas te distraigan de lo verdaderamente importante. Y tercero, ser un buen mayordomo de lo que Dios ha confiado a tu cuidado.

Debes ser un buen administrador del dinero que tienes, no despilfarrando, gastando de manera prudente, y siendo  sensible  a  las  necesidades  de  los  que  tienen menos. Por  supuesto  que  para  esto  puedes  (y  te  conviene)  pedirle  sabiduría  a Dios.

Recuerda  que  todo  lo  que  tienes  te  fue  dado  por Dios  con  un  propósito. Busca  ese  propósito  y  síguelo,  y  esto  pondrá  en  orden  todas  tus decisiones, incluidas las que tienen que ver con el manejo del dinero.

Finalmente, lo más importante de todo es que, rico o pobre, ¡Dios quiere usarte a ti, independientemente de tus bienes! El dinero es solo una herramienta para vivir y no tiene nada de malo en sí  mismo, pero lo que a Dios más le interesa es tu vida, y eso es lo más valioso que tienes. ¡Sírvelo con ella!


Categoria: Articulos
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