Rick Warren enseña cómo crear un devocional personal significativo

Publicado el 4 diciembre 2013 en Articulos
  

devocional-4Al devocional se lo ha llamado de distintas maneras en la historia de la iglesia cristiana. Se lo denomina «vigía matutino», «devocional personal», «cita con Dios» y «tiempo personal devocional». En realidad no importa cómo se lo llame, sino que se lo lleve a cabo con regularidad.

El tiempo devocional es simplemente un tiempo diario de compañerismo personal con Dios a través de la Palabra y la oración. Es un tiempo que ha separado deliberadamente para tener un encuentro con él.

El objetivo del devocional es que podamos crecer en nuestra relación personal con Dios, para que podamos conocerlo, amarlo y llegar a ser cada vez más como él. ¿Por qué debemos tener un tiempo devocional?

Esta es, en verdad, una pregunta legítima.

¿Cuáles son algunas buenas razones para tenerlo? La Biblia nos da tres razones principales:

• Porque debemos tener compañerismo con Dios.

• Porque es un privilegio que tenemos como cristianos.

• Porque obtenemos grandes beneficios de él.

Porque debemos tener compañerismo con Dios La primera razón de por qué debemos tener un tiempo devocional es porque debemos tener compañerismo con Dios.Porque somos cristianos ahora gozamos de una correcta relación eterna con el Dios del cielo y de la tierra, y debemos tener un compañerismo regular con él para que podamos conocerlo más y amarlo con mayor intimidad.

¿Por qué es importante el compañerismo diario con Dios?

1. El Señor nos creó para que tengamos compañerismo con él. Dios creó al ser humano a su imagen con el propósito de tener compañerismo. Somos las únicas criaturas de toda la creación que tenemos la capacidad de tener compañerismo con el Creador. Dios nos hizo para tener compañerismo con él y Adán lo tuvo de un modo perfecto en el jardín del edén antes de la caída (vea Génesis 2—3).

2. Jesucristo murió en la cruz para restaurar ese compañerismo. Cuando Adán pecó, rompió su compañerismo con Dios. Y todos nosotros, como pecadores, hemos seguido el ejemplo de Adán; no podemos, por naturaleza, tener compañerismo con Dios, que es puro y santo. Pero Dios consideró que la relación era tan importante que envió a su Hijo a este mundo para morir por nuestros pecados para que otra vez pudiéramos tener el privilegio de una relación personal con él. Y Dios nos llama, como cristianos, a tener compañerismo con él (vea 1 Corintios 1:9; 1 Juan 1:3-4).

3. El devocional cotidiano, durante el ministerio de Jesús, fue una fuente de su fortaleza. El compañerismo con su Padre celestial fue la más alta prioridad en la vida de Jesús (vea Marcos 1:35; Lucas 5:16; 22:39-44). Nunca estuvo demasiado ocupado como para no tenerlo; de hecho, cuando más ocupado estaba en su ministerio, fue cuando más certeza tuvo de mantener contacto diario con el Padre (vea Juan 5:30). Y si Jesús tuvo necesidad de tener este tiempo con Dios, cuánto más lo necesitamos nosotros.

4. Cada gran hombre o mujer, a través de la historia, ha pasado mucho tiempo a solas con Dios. Todos a los que el Señor usó poderosamente fueron hombres o mujeres de la Palabra y oración. El tiempo devocional cotidiano era una de las cosas que tenían en común. El común denominador entre Moisés, David, Daniel, Pablo, Calvino, Wesley, Finney, Moody, Spurgeon, Billy Graham y todos los grandes santos de la historia es que ellos pasaban mucho tiempo con Dios en una relación personal. Sus escritos y ministerios lo muestran con toda claridad. Alguien dijo: «Si quiere saber cómo es un hombre en realidad, vea cómo es cuando está a solas con Dios». Martín Lutero, el padre de la Reforma, dijo una vez: «Tengo tanto que hacer hoy, que por lo menos tengo que pasar tres horas en oración». Mientras más ocupado estaba, necesitaba estar más tiempo con Dios. Si usted está demasiado ocupado como para tener su devocional, ¡entonces sí que está ocupado!

5. No podemos tener salud y crecer como cristianos sin tener compañerismo diario con el Señor. El devocional no es solo una agradable sugerencia, sino una necesidad vital de un hijo de Dios. Es absolutamente esencial para que el cristiano crezca y madure.

¿Ha pasado algún día sin comer? Si lo llega a vivir, terminará débil y enfermo. Lo mismo ocurre con su vida espiritual, porque la Biblia es el alimento necesario para su alma. Si llegase a pasar mucho tiempo sin leerla, va a sentirse espiritualmente débil y enfermo, aunque existen muchos cristianos que se la pasan con una «comida» a la semana (algunos tal vez dos), en la iglesia los domingos. Pero así como usted no podría sobrevivir mucho tiempo con una o dos comidas físicas a la semana, ¿cómo podrá hacerlo sin una rica vida espiritual?

Job consideraba más necesaria la Palabra de Dios que su alimento físico diario (Job 23:12). Jesús llegó a citar el Antiguo Testamento para declarar que el hombre, para vivir, necesitaba de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4; vea Deuteronomio 8:3). Pedro llamó a las Escrituras leche nutritiva (1 Pedro 2:2) y el escritor a los Hebreos opinaba que la Palabra era un alimento sólido (Hebreos 5:14).

¿Ha pasado algún tiempo sin bañarse? Si así es, entonces le consta cómo se siente de pegajoso y qué penetrantes se hacen sus olores. La Biblia dice que cuando leemos la Palabra de Dios, nos aseamos. El tiempo devocional es un baño espiritual. Muchos cristianos, que se bañan con regularidad porque no quieren ofender a sus amigos, ¡no se dan cuenta de que pueden estar ofendiendo al Señor con sus olores espirituales! (Vea Salmo 119:9; Efesios 5:26; Juan 15:3.)

De las cinco observaciones anteriores podemos concluir que si usted no tiene un devocional cotidiano…

• Se pierde de disfrutar el privilegio para el cual el Señor lo creó.

• Rechaza el propósito de la muerte de Jesús, que la hizo posible.

• Nunca experimentará el mismo poder y renovación de lo que hizo Jesús.

• Nunca Dios lo usará con grandeza.

• Se quedará como un cristiano débil y enfermo toda su vida.

«¡Pero es que no tengo tiempo!» es un excusa que oímos muy a menudo. Todas las personas que viven en este planeta tienen exactamente la misma cantidad de tiempo cada semana: 168 horas. Y usted le dedicará algunas horas a cosas que cree que son importantes. Si no tiene tiempo para todas las cosas, entonces debe apartar tiempo para las cosas que en verdad le importan. No es asunto de tiempo, sino de prioridades. ¿Qué es lo verdaderamente importante para usted?


Categoria: Articulos
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