El líder que no cambiaba cambiando

Publicado el 10 julio 2013 en Articulos
  

el mejor lider de la historiaPor Lucas Leys.- El cambio es una realidad inevitable y quienes mejor estemos preparados para cambiar en las circunstancias oportunas estaremos mejor preparados para subsistir, influir en otros y dejar un mejor legado. Las nuevas generaciones prenden algunos de los aparatos a los que están acostumbrados y continuamente son expuestos a la palabra “nuevo”. Ese parece ser el planeta en el que vivimos.

El plantea de lo nuevo, lo moderno y lo último. Dan Kimball en su libro “Jesús los convence pero la iglesia no,” cita a Galadriel, la reina protagonizada por Kate Blanchet en la película “El Señor de los anillos” basada en la novela de Tolkien, diciendo: “El mundo está cambiando. Lo siento en el agua. Lo siento en la tierra.

Lo huelo en el aire”. Galadriel le dice esto a Frodo, el protagonista principal, en referencia a una guerra que ha comenzado a kilómetros de distancia pero bien podría decírnoslo a nosotros: los líderes de este tiempo de la historia.

Un gran sin embargo…y un mejor ejemplo

El gran “sin embargo” a la realidad de que el cambio es inevitable es que no todo cambio es positivo. Hay valores y principios que no deben cambiar. Hay circunstancias donde debemos recordar los linderos antiguos. Los escalones que nos permitieron llegar acá y por eso es tan importante saber discernir cuando cambiar y cuando no. Cómo cambiar, y cómo permanecer firmes y allí un hallazgo es inevitable: Jesús fue un claro ejemplo de un líder que no cambia cambiando.

Si no me cree, mire las metáforas que Jesús usó para referirse a sí mismo. Estas metáforas son piedra angular del asombro con que ha cautivado a generaciones y generaciones de personas que le han prestado atención escrupulosa, más allá de una experiencia religiosa y justamente tienen que ver con elementos que esencialmente son siempre iguales pero que continuamente están cambiando.

Dos de los más fascinantes de estos ejemplos son el agua (Juan 7:37-38) y la luz (Juan 12:46) por la dificultad que presentan ambos elementos de ser contenidos y tabulados. Es muy difícil hacer una estructura teológica de agua. El agua es líquida y no sólida y si fluye y no termina de fluir es simplemente irresistible. Su composición química nos dice que es inodora e incolora pero quien si la puede definir, es quien tiene sed.

El agua es difícil de definir pero es fácil de experimentar. La luz no se puede tomar con las manos. No se puede cargar. Para definirla necesitamos adjetivos. Puede haber poca luz, mucha luz, la luz puede venir de arriba o de abajo, pero todos sabemos su efecto. La luz nos deja ver. Jesús es estas analogías y parábolas que han seducido a millones desde que caminó por la antigua Israel hasta nuestra Iberoamérica de hoy, en medio de realidades que continuamente han ido cambiando.

Nuestro turno

Así como Jesús, a nosotros nos toca permanecer siendo los mismos que le entregamos nuestra vida a él manteniendo nuestro primer amor y sin embargo ese amor debe tomar formas diversas con actitudes y habilidades que deben continuar aprendiéndose y por eso es indispensable hacer un compromiso con el crecimiento personal y la actualización ministerial.

Iberoamérica necesita líderes dispuestos a cambiar. Con la suficiente visión como para poner el palo en la rueda. Detenerse. Re plantearse y re inventar una iglesia, una liturgia y un estilo de comunicación para el siglo 21.

Fuente: LiderVisión, Julio 2013


Categoria: Articulos
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