Un seguidor puede llegar a ser un líder

Publicado el 3 enero 2013 en Articulos
  

Bárbara Brumagin, quien fuera mi asistente personal durante once años, se convirtió en una muy competente secretaria. Trabajó duro y tenía un extraordinario corazón de sierva, pero no dirigía a otros. Esta no era parte natural de su personalidad, ni estaba bien preparada para dirigir.

 

Siempre había sido una seguidora, pero vislumbré que tenía un enorme potencial y lo más importante, un gran deseo.

 

Cuando llegué a la Iglesia Skyline, empecé a buscar una asistente, y uno de los pastores me recomendó a Bárbara. Cuando nos conocimos para discutir el cargo y empecé a hacerle preguntas se mostró muy reservada, al punto de casi ser descortés.

 

Cambié rápidamente de táctica y reinicié la conversación.

Le mostré mis metas y mi visión para la iglesia, para mí y para ella. Después de escuchar unos pocos minutos comenzó a comunicarse conmigo. Vi de inmediato que era perfecta para el cargo y la contraté.

 

Más tarde averigüé que ella había asistido a la entrevista contra su voluntad debido a que tenía la visión de que ser secretaria de una iglesia sería aburrido y que carecería de oportunidades de crecimiento. Estaba más interesada en aprender y crecer, y lo hizo. Era como una esponja.

 

Con el desarrollo de Bárbara fui lentamente. Le tomó cerca de dos años sentir confianza verdadera en su cargo y empezó a mostrar señales de liderazgo. Fui para ella ejemplo de liderazgo, la expuse a que enseñara y trabajé enérgicamente con ella.

 

Fui siempre cauteloso de pasar tiempo explicándole no sólo lo que yo quería que hiciera sino porqué quería que lo hiciera. Hace poco me dijo que en ese entonces sentía que se desarrollaba personalmente todos los días. Después de que habíamos trabajado juntos por pocos años, ella me conocía tan bien que podía responder cualquier pregunta por mí o tomar cualquier decisión casi de la misma manera en que yo lo haría.

 

En efecto, una vez ella y yo respondimos un examen de personalidad. Respondí cada pregunta, y luego ella respondió las preguntas como pensaba que yo lo haría. Cuando comparamos las respuestas había fallado sólo en dos preguntas. Señaló inmediatamente que había fallado una de ellas porque yo la hubiera contestado mal, ¡y no se equivocó!

 

Tal vez usted esté preparando gente para desarrollar que no son líderes, como no lo era Bárbara. Si es su caso, hay cuatro elementos que debe recordar a medida que los desarrolle:

 

Mantenga un ambiente positivo

 

Se debe proveer a los individuos que aún no tienen habilidades de liderazgo, un ambiente que sea positivo y propicio para su crecimiento. Sin ese ambiente tendrán temor de crecer. Con él estarán dispuestos a aprender e intentar nuevos retos. Proporcióneles esa clase de ambiente; entonces se mantendrán tan cerca de usted que pueden empezar a conocer su manera de pensar.

 

Exprese gran fe en ellos

 

Las personas que no están por naturaleza inclinadas hacia el liderazgo y que no tienen experiencia en él se desaniman con facilidad y a menudo. Cometen muchos errores, especialmente en sus inicios, puesto que no han sido líderes con anterioridad. Con seguridad su desarrollo es un proceso largo. Al expresarles su fe en ellos los anima a perseverar, aun cuando la situación se vuelva difícil.

 

Confiérales poder

 

Al principio los seguidores son reacios a asumir funciones de liderazgo, por lo tanto sus líderes deben investirlos de poder. Comience caminando al lado de ellos y dándoles autoridad en su nombre. A medida que adquieren experiencia usando esa autoridad, empiece a darles mando propio, primero en pequeñas cantidades y luego en grandes.

 

Es importante que los afirme también en público, lo que refuerza su autoridad y competencia. Con el transcurso del tiempo otros empezarán a reenmarcar su visión de nuevos líderes, y su imagen de sí mismos como líderes cambiará también. Con el tiempo los demás comenzarán a reconocerlos como su autoridad.

 

Haga énfasis en las fuerzas de ellos

 

Es muy importante que inicie el proceso de desarrollo haciendo énfasis en las fuerzas de ellos. Puesto que nunca antes han experimentado muchos triunfos en el liderazgo, ahora necesitan unos pocos en su haber. Esto en verdad acelera el proceso de desarrollo y los nuevos líderes empiezan a mostrar ímpetu.

 

Cuando inicia el desarrollo de un seguidor para hacerlo un líder, el tiempo y energía requeridos pueden hacer lento el progreso. Tal vez usted se sienta tentado a detener el desarrollo de esa persona, pero no lo haga. Sería un error fatal. En el caso del desarrollo de Bárbara, me llevó bastante tiempo en el principio, pero ella no sólo lo compensó al darme once maravillosos años de servicio, sino que ahora está transmitiendo a otros lo que aprendió.

 

Hace poco tiempo Bárbara, se mudó a Seattle y empezó a trabajar para una iglesia del área. Cuando recientemente hablé con ella le pregunté qué valoraba más de todo lo que aprendió mientras trabajamos juntos. Sin dudar un instante dijo que lo que más valoró fue aprender a desarrollar a las personas. Manifestó que antes que nada le había ayudado a ella en su desarrollo personal y luego en el desarrollo de otros.

 

En la actualidad está desarrollando líderes en esa iglesia, usando los principios que aprendió durante su propio desarrollo. Está emocionada transmitiendo esos conocimientos y me dijo que desarrollar a otros le brinda un gran gozo.


Categoria: Articulos
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