¿Estoy forjando líderes potenciales?

Publicado el 23 noviembre 2012 en Articulos
  

Después de trabajar hasta tarde, una noche tomé un ejemplar de la revista Sports Illustrated con la esperanza de que su lectura me hiciera dormir. Ocurrió lo contrario. En la cubierta posterior había un anuncio que llamó mi atención y puso a flotar mi imaginación.

Se trataba de una foto de John Wooden, el entrenador que durante muchos años dirigió al equipo de futbol de los Bears de la Universidad de California [UCLA].

El comentario bajo la foto rezaba: «El hombre que pasa las pelotas por el cesto tiene diez manos».

John Wooden, fue un extraordinario entrenador de baloncesto. Llamado el mago de Westwood, llevó a UCLA a ganar diez campeonatos en un período de doce años. En el competitivo mundo de los deportes, dos campeonatos consecutivos constituyen algo insólito, pero él llevó al equipo a siete títulos seguidos.

Se requirió de un nivel constante de juego de primera calidad, de un buen entrenamiento y de una práctica sacrificada. Pero la clave del éxito de los Bears fue la persistente dedicación del entrenador Wooden a su concepto de trabajo en equipo.

Él sabía que si uno es supervisor y desea levantar líderes tiene que:

1) Apreciarlos por lo que son.
2) creer que darán lo mejor de sí mismos.
3) Elogiar sus logros.
4) Aceptar la responsabilidad que tiene con ellos como su líder.

El entrenador Bear Bryant, expresó este mismo sentir cuando dijo: «Simplemente soy un instrumento de labranza en Arkansas, pero he aprendido cómo mantener unido a un equipo, cómo levantar a algunos hombres, cómo tranquilizar a otros, hasta que como equipo finalmente consigan latir juntos.

Siempre digo tres cosas: Si algo sale mal, yo lo hice. Si algo sale regular, entonces lo hicimos. Si algo sale verdaderamente bien, lo hicieron ellos. Esto es todo lo que se necesita para que la gente gane». Bear Bryant ganó gente y juegos. Hasta hace unos pocos años tenía el mayor número de triunfos en la historia del fútbol colegial.

Todos los grandes líderes, los triunfadores que se encuentran en la cumbre del uno por ciento, tienen algo en común: saben que conseguir y mantener a los mejores es la tarea más importante del líder. Una organización no puede aumentar su productividad, ¡pero sus individuos sí pueden hacerlo! El personal es el capital más importante de una organización.
Los sistemas se vuelven obsoletos. Los edificios se deterioran. La maquinaria se desgasta. Pero las personas pueden crecer, desarrollarse y llegar a ser más eficientes si cuentan con un líder que entienda su valor potencial.

Reclutar y mantener gente de calibre es la tarea más importante del líder.

En resumidas cuentas, y es el mensaje esencial de este libro, que uno no puede triunfar solo. Si uno desea ser un buen líder, debe levantar otros líderes a su alrededor. Debe establecer un equipo. Debe hallar la manera de que otros capten su visión, la implementen y colaboren en materializarla. El líder vislumbra la gran imagen mental, pero necesita que otros le ayuden a que este panorama se haga realidad.

La mayoría de los líderes tienen seguidores, y ganar más y más constituye el éxito de su liderazgo. Son pocos los líderes que se rodean de otros líderes. Los que lo hacen benefician enormemente a sus organizaciones. No sólo se aligeran la carga, sino que su visión se desarrolla y se amplía.


Categoria: Articulos
comments powered by Disqus

Suscribete

       Email:

Facebook



Twitter



+ LEIDO DEL MES

ENCUESTA DEL MES

¿Quién fue más influyente en la renovación de la música cristiana en Español?


MOSTRAR RESULTADOS

Loading ... Loading ...
banner
       
    

	

     
    
	
        
        
Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com